Comunicación no verbal y las organizaciones


 

La gente va por el mundo con una postura, una actitud, una forma de vestir, caminar y hablar, sentando su posición ante la vida, su organización, su familia y sus colegas. Y hasta llegando a hacerlo tan automáticamente que nos olvidamos todas las informaciones que estamos entregando con solo caminar. Siendo la comunicación no verbal la que más captamos a nivel cerebral y la que nos hace crear empatía o antipatía con las personas.

 

En las organizaciones es común que este tópico pase desapercibido y no se le de importancia; habiendo terminado la época en la que era suficiente realizar un buen trabajo técnico, estamos atravesando el momento en que la empatía organizacional toma cada vez más fuerza.  Llegando así, a existir en varias empresas los “Gerentes de la Felicidad”, quienes se aseguran que los clientes internos se sientan cómodas en su lugar de trabajo para generar fidelidad y menor rotación de personal. A pesar de ello son pocas las empresas que toman el bienestar de sus empleados tan en serio.

 

Una alternativa posible

 

Para lograr que las personas sientan mayor identificación con la organización es necesario gestionar una correcta comunicación no verbal de los mandos altos y medios, inversión que reditúa en mayor compromiso e interés. Dar apertura al dialogo, saludar con simpatía, hablar mirando a los ojos, sonreír; son actitudes que nos hacen más empáticos, resultando invaluables para nuestro cliente interno.

No se trata de realizar talleres motivacionales o dinámicas grupales, sino de gestionar formas de comunicación más asertivas, más directas. El objetivo es bajar los niveles de confrontación, frustración y estrés que existe a nivel organizacional para gestionar diálogos más fluidos y abiertos, fomentando confianza y compromiso. Entre más desarrollemos la comunicación no verbal, más fácil será lograr colaboraciones más efectivas en los equipos de trabajo.

 

Comunicación asertiva

 

Definida como una de las habilidades blandas que a futuro serán más valoradas a nivel organizacional, la comunicación asertiva se centra no solo en la transmisión del mensaje desde su contenido. También es fundamental la forma en que se realiza, es decir, incluye la comunicación verbal y no verbal, entendiéndose que se trata de dar opiniones y valoraciones de forma positiva.

 

Una correcta comunicación asertiva tomará en cuenta factores como:

 

a) La postura corporal

No es lo mismo hablar y/o escuchar mientras tenemos los brazos cruzados pues eso demuestra falta de apertura. Pero al hacerlo empleando nuestras manos para interactuar, nos permite llegar de mejor manera el mensaje.

 

b) El tipo de entonación que empleamos

En ocasiones nuestra comunicación es ineficiente porque no sabemos poner énfasis en las palabras y frases correctas. Siendo una comunicación de tipo plano lo que hace que nuestro interlocutor pierda el interés en lo que decimos.

 

c) Medir el volumen de la voz

Muchas veces llegamos a gritar o a susurrar logrando que se pierda el mensaje. Lo ideal es emplear un volumen medio acompañado por la correcta entonación.

 

d) Movimientos gestuales

El rostro es una de las partes del cuerpo que más movimientos irreflexivos realiza a lo largo del día.  Conocernos y aprender a controlarnos conscientemente facilitará nuestra comunicación.

 

e) Emplear palabras que denoten interés

Evitar las que muestren juzgamiento, crítica y sean amenazadoras.

 

f) Contexto de la interacción

Si el ambiente es de tensión el mensaje se perderá automáticamente. En momentos de conflicto lo mejor es dejar pasar la ebullición inicial y entablar el diálogo en un momento en que las dos partes tengan mayor apertura. Eso evitará generar mayor problema y llegar a acuerdos coherentes.

 

Comunicación profesional

 

Aunque comunicarse es implícito al ser humano, no es lo mismo la comunicación que mantenemos a nivel personal que a nivel profesional. Por ello resulta básico aprender a diferenciarlas y a conocernos, a vernos mientras comunicamos, ponernos frente a un espejo y saber qué tipo de comunicación no verbal estamos empleando. De tal manera que vayamos controlándola, entendiéndola y haciéndola más empática. Lo cual resultará en relaciones laborales y personales mucho más productivas y satisfactorias.

 

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